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Textos presentados
Comisión de Garantía

La Escuela y la función política de la garantía
Por Fernando Vitale

1. El factor tiempo
En el documento elaborado por el Comité de acción de la Escuela Una del año 2000 que se llama "El impasse de la garantía", se hace mención a una documento dirigido en ese momento por Miller a la comisión de la garantía de la ECF, en el que planteaba que después de más de 20 años de existencia, las comisiones de la garantía de las Escuelas no habían establecido nada de consistente en lo que respecta a las mencionadas pruebas necesarias para la nominación de un practicante para el título de AME. A diferencia de la nominación AE, ningún procedimiento original fue inventado que le diera a ese título un fundamento en lo real. Extremando los argumentos llega a plantear que no hay definición del AME que no sea tautológica, es decir, ¿qué es un AME? He aquí la respuesta: un AME es aquel que es nominado tal, por las instancias de la Escuela, encargadas de distribuir dicha nominación entre sus miembros. No hay más nada que decir. Punto.

Es verdad que ese documento es provocador, pero también es verdad que no se logró avanzar al respecto más allá de lo ya sabido; es decir, a la relectura minuciosa de la doctrina dejada por Lacan en el momento de la fundación de la EFP y esclarecida por el comentario exhaustivo que le dedicara al respecto el propio Miller. Eso no es poco pero ese trabajo llegó a un cierto punto de detención como lo demuestra a mí entender la suspensión de las enseñanzas de la Comisión de garantía en nuestra Escuela. Miller conjetura en ese mismo documento que ese estado de cosas quizás no sea ajeno al deseo del mismo Lacan. Con todas las transformaciones saludables que le aportó, la nominación AME representaba para él, el residuo ineliminable de la estructura IPA en el seno de la Escuela.

Ahora bien, ese documento concluye con lo siguiente: ¿hay que contentarse con eso? La respuesta es No. Hoy ese título debería encontrar una mejor pertinencia teniendo en cuenta que la situación del Psicoanálisis ha cambiado en el mundo y que evidentemente es diferente a la que Lacan mismo conoció.

2. La política de la garantía hoy
Hay que partir de una evidencia. Las nominaciones si bien recaen en personas, lo son de las Escuelas, de la AMP, de la Escuela Una y por lo tanto deberían responder a una política que implica siempre un cálculo para el porvenir. Miller planteaba en 2010 que si queremos que las Escuelas existan en la realidad efectiva como representantes de la Orientación lacaniana en nuestro mundo, que sobrevivan y que se regeneren periódicamente deben dar prueba de lo que llama algún tipo de egoísmo institucional. La pregunta que orienta es ¿qué se puede hacer por ella?, ¿qué se le puede aportar?, ¿qué saber?, ¿qué energía?

Sin esa orientación, no hay modo de salir de la trampa del reconocimiento que basculará siempre entre la ilusión de la madre suficientemente buena y el frío monstruo frustrante que permanece ciega ante nuestros méritos. La cuestión entonces que me parece clave hoy, es ¿qué función política pretende la Escuela de sus nominaciones AME?, ¿qué uso político hacer de esos semblantes que vaya más allá de la inscripción de su sigla en nuestros anuarios?

En ese mismo texto planteaba también Miller, que si se quisiera que el conjunto Escuela no contenga más que analistas, solo habría que aceptar entonces a los AE, suponiendo por supuesto que los jurados supiesen siempre lo que hacen. También agrega allí que el pase sin el Foro que anudó a nuevas generaciones interesadas en el psicoanálisis, sería la Escuela devenida en Secta y que la nominación AME está hecha fundamentalmente para responder ante el cuerpo social. La extraterritorialidad de la que gozaba el psicoanálisis frente a los poderes públicos en la época de Lacan, hacía de eso una tarea superflua con el riesgo de quedar confinada a asumir funciones de pura prestancia. No es el caso hoy en día. Sostener frente al cuerpo social la especificidad de la formación y de la práctica analítica es hoy un desafío cotidiano y que requiere de un trabajo inmenso. P. La Sagna como secretario de la Comisión de la garantía AMP, planteaba en 2011 que la perspectiva de constituir una suerte de task force interescuelas, es algo que podría revitalizar la función política del AME. La recensión de lo que Gil Caroz llamaba las nuevas resistencias al psicoanálisis y la elaboración de las respuestas adecuadas en cada ocasión aprendiendo de quienes han dado pruebas de estar a la altura de esas tareas, es a mí entender una perspectiva a tener en cuenta respecto al lugar de la garantía hoy. Concluyo entonces con una pregunta: ¿las enseñanzas de la comisión de garantía no podrían renovarse por ésta vía?