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NOCHES EN LA ESCUELA
Directorio
 

25 de Octubre de 2018 | 20:00 hs.
Noches de la Orientación Lacaniana. Un esfuerzo de poesía
Del Dios Padre freudiano a Ła mujer lacaniana

Reseña de Greta Stecher

Cuarta Noche de la Orientación Lacaniana "Un esfuerzo de poesía"

Reseña 4° noche del directorio, “Del Dios Padre freudiano a Ła mujer lacaniana”

El jueves 25 de octubre presentaron Silvia Salman, Alicia Yacoi y Juan Mitre con la coordinación de Diana Wolodarsky

Juan Mitre propone pensar, tal como le toma el guante Diana, la relación entre lo oscuro, el oráculo y la mujer ¿Qué respuesta es la religión, la ciencia, la época actual? Del lado de Lacan queda ubicado lo imposible de prohibir de un goce. La tesis de Lacan es que el goce mismo hace agujero, entraña una parte excesiva que debe ser sustraída, Miller dice que la genealogía lacaniana perfora la metáfora paterna hasta alcanzar el Deseo de la Madre y el goce suplementario de la mujer. Y que es por horror a la grieta del goce que se busca refugio en el padre. Sus preguntas se retomaron al final: si los analistas de mañana ya no serán los hijos del padre, ¿hijos de qué o de quién serán? ¿Hijos de lo real… del imposible que cada uno ha podido situar en su experiencia analítica? ¿No serán ya hijos…?

Alicia Yacoi titula su trabajo “Pasión por lo nuevo” y dice que esta pasión sería una elección forzada para afrontar los engorros estructurales del goce. Lacan nos intima: o ser hijos del Padre o ser hijos de los acontecimientos singulares. La metonimia es el desplazamiento del goce pulsional que no encuentra límite, en la mirada que achicharra el cuerpo, la boca devoradora que no halla su imposible, la voz mortificante del superyó. Ubica que El SsS tiene su transformación, qué lugar ocupa en el programa de goce de su paciente. En el Seminario 24 Lacan que quiere ir más allá del inconsciente, hace del SsS una atribución, un supuesto. El que sabe es el analizante, el analista, il suive él sigue, lo que tiene para decir el analizante. Hay el Uno repetitivo y nada de Otro. Del lado del analizante, el Uno dialoga solo, ¿cómo es tener de partenaire al Otro roto, a no hay Otro del Otro? Diana levanta nuevamente la pregunta: ¿Ser hijos del padre o de los acontecimientos singulares?

Silvia Salman propone un trabajo de investigación con su título: “Después del padre el goce se escribe en femenino”. Dice que Del padre a Ła mujer sugiere un desplazamiento. Recorre el desplazamiento de Freud a Lacan y de Lacan a Miller también. Trabaja el goce imposible de negativizar, y toma la metáfora de libido no murió: se hizo nube, manantial, tormenta. Un psicoanálisis laico: Los psicoanalistas decimos sí a la feminidad. Su formación lo orienta hacia esa zona de la falta de representación. Le da acceso a ese goce que no desconoce ni se parapeta tras el padre. Analizarse es darse tiempo para hacer la experiencia de la inexistencia del Otro. Abismarse al agujero. Formarse a fin de percatarse de qué poner allí. Está el riesgo de que se convierta en la ortodoxia de la mujer o de lo femenino. La escuela es un refugio contra la ortodoxia pero nunca una garantía. Lo que nos reúne alrededor de una Escuela es ese espacio vacío de toda representación. Wolodarsky retoma la diferencia entre un final de análisis después del padre; donde ubica los hijos de lo singular y otro más allá del padre, todavía ligado a sus coordenadas. Después del padre ¿qué del goce se escribe en femenino?

En la conversación se retomó la afirmación de Lacan de “la religión triunfará” y qué respuesta daremos los analistas, si desde la excepción; o si siempre habrá ahí el psicoanalista haciéndole la contra a la religión; se situó la importancia de ubicar la operación de lectura que Miller hace sobre Lacan con el no responder a la norma de ninguna iglesia.

Se habló de un cuerpo antes y después del padre; y la neurosis sosteniéndose en el entre, leer la clave paterna para sostener ese acontecimiento. Se retomó la función de encarnar el síntoma como posible salida a la metonimia del goce pulsional ilimitado. Se debatió sobre la función del padre y el acontecimiento. Después del padre somos producto de los acontecimientos singulares, del encuentro del cuerpo y lalengua. Se propuso que somos hijos del malentendido. El goce mismo entraña una grieta. Qué quiere decir que el goce encuentra su propio límite de manera natural, que no hay ningún padre que ponga límite al goce. Situar el goce fuera de cuerpo de los objetos a y el goce en el cuerpo, lo imaginario/consistencia. No olvidarnos de la dimensión simbólica la fuerza de la lengua que impacta en el cuerpo y se produce un sujeto.

Leer el goce femenino sin referencia al goce masculino. En el Sem 19 aparece como el goce a secas, del lado del Uno. El Uno dialoga solo; el lazo analítico es un autismo de a dos, ¿qué es tener como partenaire a no hay Otro del Otro? Es el Otro roto, no barrado. Hay una autoelaboración del analizante, la interpretación es ¡tú lo has dicho!


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