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Télam | Viernes 4 de marzo de 2016
Entrevista a Claudia Lázaro acerca de la publicación de "Cuerpos Salvajes, (El significante es la causa del goce)"
 

Ensayos y entrevistas sobre el cuerpo, la femineidad y la violencia
EN "CUERPOS SALVAJES (EL SIGNIFICANTE ES LA CAUSA DEL GOCE)", LA PSICOANALISTA CLAUDIA LÁZARO ORDENA UNA SERIE DE ENSAYOS Y ENTREVISTAS A COLEGAS Y ESCRITORES QUE BASCULAN ALREDEDOR DEL CUERPO, LA FEMINEIDAD Y LA VIOLENCIA QUE SINGULARIZAN EL UNIVERSO PSICOPOLÍTICO CONTEMPORÁNEO, CUYO TÍTULO PARAFRASEA EL DE UNA PELÍCULA ARGENTINA DE ENORME ÉXITO DE CRÍTICA Y PÚBLICO.

El libro, publicado por la editorial Grama, incluye textos de Eric Laurent, Miquel Bassols, Silvia Ons, Irene Greiser, Graciela Brodsky y Enric Berenguer, y entrevistas a la escritora francesa Amelie Nothomb y al escritor y traductor argentino (radicado en España), Hugo Savino, entre otros.

Lázaro es miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). Esta es la conversación que sostuvo con Télam.

- Télam: ¿Cuál fue la ocurrencia o el disparador de esta compilación?

- Claudia Lázaro: Cuando empezamos a pensar en el libro, decidimos tomar uno de los temas de trabajo de la EOL y la AMP : el cuerpo. En ese momento acababa de ser estrenada "Relatos Salvajes". La directora de la Escuela de ese período.

-Silvia Baudini- nos propuso al comité editorial el título "Cuerpos salvajes", e inmediatamente nos gustó. Permitía un área extensa de trabajo. Casi como premisa teníamos que incluir la conferencia de las Jornadas Anuales de la EOL, dictada por Miquel Bassols. Las Jornadas, "Bordes de lo femenino" y esta conferencia, "Lo femenino, entre centro y ausencia". Es decir, una de las vertientes que toma el libro (y el cuerpo) es lo femenino, pero también qué consecuencias tiene la femineidad para hombres y mujeres, y la violencia que a veces se genera a causa del misterio que el universo femenino implica.

- T : En un libro que trata de maneras diversas el cuerpo (y en particular, el cuerpo "femenino"), ¿cómo entender la inclusión del texto de Eric Laurent?

- L : ¡Esperábamos la participación de Laurent! Su trabajo sobre el discurso y lo real de violencia está lleno de referencias poco frecuentes, se nutre de referencias originales acerca del cognitivismo, con estadísticas, un tipo de literatura que no es frecuente en nuestro ambiente. Se trata de un surco que fue abierto por Freud en "El malestar en la cultura", "¿Por qué la guerra?" y por los escritos de Lacan sobre la psiquiatría inglesa. Al final de su texto cita el testimonio de un soldado, un combatiente, que es…. mucho más que inquietante, ¡es monstruoso! Cuando caen los velos del bien, cuando el horror de la muerte se apodera de la escena (una muerte sin ninguna gloria, sin heroísmos, entonces hay un silencio que se hace escuchar, el del sobreviviente, el que festeja la muerte del otro, el que festeja que no le tocó a él). Pero no sólo es un goce triunfante, sobre el otro y sobre la muerte, sino que es el goce de la muerte misma, un festejo "con" la muerte. Es la caída de todo rostro de piedad y de humanidad.

- T : ¿Podrías precisar a partir de qué elementos pensar en la actualidad el estadio del espejo?

- L : Lacan escribió ese texto en los comienzos de su enseñanza. Se trata de la relación del cuerpo propio con una imagen; imagen que se hace amable y se unifica por intermedio del Otro que se dirige al niño. Por operación de esta unificación -que es el efecto de los dichos del Otro que lo sostiene- quedan sepultadas las vivencias del cuerpo fragmentado. Y el sujeto se siente jubiloso, al menos "uno". Esta unificación puede resquebrajarse, volver a mostrar lo ajena que es esa imagen para cada uno. Propia y ajena a la vez. Pasa también que el Otro que sostiene al niño cambia con el tiempo. El padre de la tradición cambia y esto tiene consecuencia. A lo largo de su enseñanza, Lacan llegó a reformular esta asunción de la imagen del cuerpo.

Y agregó el goce del cuerpo. Un goce primario que tiene que ver con el encuentro con "lalengua", palabras desprovistas de sentido. El niño se topa con palabras que dejan marcas, marcas de goce que no tienen sentido. En el estadio del espejo prima el sentido, las palabras dichas por el Otro son el baño en el que el niño se unifica. Lacan investigó sobre el cuerpo y esas marcas de goce. En parte, son los autistas los que nos llevan a comprender esto, que es la última enseñanza de Lacan, que despeja Jacques-Alain Miller.

- T : Debilidad, delirio, embaucamiento. Ese nudo ¿es otra manera de decir que estamos todos locos o que habitamos -como podemos- una esfera sin centro fijo?

- L : De esos tres términos del nudo, el embaucamiento es el más difícil de explicar. Todos somos débiles… en el mejor de los casos. Para vivir, necesitamos creer en nuestra unidad, en nuestra prestancia. Eso podría definir nuestra debilidad, en la que predominan las imágenes. El delirio está articulado a esto: sostenemos la unidad con una red simbólica: nuestra historia.

En cuanto a embaucamiento siempre erramos; de hecho, nuestras historias -los delirios que sostenemos- cambian a lo largo del tiempo. Esto es porque yerran, son medio verdad y medio mentira. Las sostenemos, con vehemencia, en ocasiones dibujan una vida. Pero hay algo que tiene que ver con nuestra forma de gozar y que no tiene ningún sentido. Cuando conseguimos ubicar algo de ese goce inútil podemos decir que tendremos fragmentos de real. Ese goce, que solo le ocurre a cada uno, no tiene nuestro nombre y apellido, no nos representa. Dejarse embaucar por lo real es la posibilidad de armar una vida que no reniegue de ese goce. Dice Miller que es la única "lucidez" que podemos permitirnos. Es una manera de hacer con eso que somos en lo más íntimo de nuestro "un cuerpo". Porque si digo "nuestro ser" ya me topo con las historias que nos creemos y nos contamos que somos.

T : Finalmente, ¿qué quiere decir "intimidad" para el psicoanálisis de orientación lacaniana en una época sin garantías totalizantes y de exposición "obligatoria"?

L : Podemos ubicar la intimidad para el psicoanálisis en distintos registros. Nuestra imagen amada en el espejo -u odiada, la otra cara de la moneda- es íntima y ajena, como vimos. ¿Por qué, si no, ocurre que cuando tropezamos en la calle sentimos vergüenza? Nuestra prestancia, nuestro caminar, nuestro vernos "uno" se resbala y deja al desnudo nuestra intimidad hecha de piezas sueltas.

También hay otros modos de ubicar la intimidad. A partir de los delirios que ordenan nuestra vida. Con esos delirios vamos a un psicoanalista creyendo que allí están las clavijas de nuestro sufrimiento. Y los amamos, no nos queremos deshacer de ellos, ni confiarlos rápidamente. Y luego de un recorrido, vemos que eso tan querido se dialectiza, cambia. Pero lo que es más importante: no es eso lo que nos determina. Eso tan íntimo, se atraviesa, pierde peso. Y entonces ¡no era eso! Y hay otro tipo de intimidad, la del goce, la de lo real. Conciliarse con ese goce, hacer con él, es lo que antes llamamos dejarse embaucar. Esta es una época que prefiere la exposición. Pero la intimidad camina por una cinta de Moebius. Tal vez el psicoanálisis permite que no nos sintamos necesariamente obligados, empujados a exponernos. Decir que no, a veces, puede ser un recurso

 
 
* Claudia Lázaro fue Directora de Publicación de la COL durante el período 2014- 2015 en tanto Silvia Baudini, quien participó también en dicha entrevista, fue Directora Responsable en ese mismo período.
Fuente: Télam