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La Escuela
Escuela de la Orientación Lacaniana

Judith, un recuerdo
Fabián Naparstek (Buenos Aires)

Bruselas, 2002. Terminaba el Congreso y nos aprestábamos para irnos a París al Encuentro del Campo freudiano. Se desarmaban la librería, la mesa de inscripciones y de informaciones. En el largo pasillo veo venir un carrito lleno de cajas y que por su altura no dejaba ver quien la estaba empujando desde atrás. Era Judith. Ella, sola, empujaba ese carrito con embalajes de libros que debía subir a su camioneta para llevar de vuelta a París. Obviamente, me apresuré a ayudar y querer acompañar en su tarea de empujar. Intenté dar argumentos de que no debía hacer eso ella sola. Fue infructuoso. Solo me dejó agarrar una de las abrazaderas del carro y compartir con ella la fuerza que había que hacer, a condición de hablar algunos temas pendientes.

En efecto, mientras tanto, aprovechamos para seguir planificando lo que sería la jornada del TyA que se llevaría adelante ⎯como tantas otras de las redes del Campo freudiano- en dos días.

Estaba al corriente de cada detalle, de cada colega, de cada mesa, de cada trabajo. Me preguntaba y quería saber cada cosa. Pero también daba indicaciones y orientaba para que uno pudiese ubicarse. Las cajas empezaban a entrar en ese baúl grande de la camioneta Scenic. Todavía lo tengo fresco. Mientras las acomodaba, y yo pretendía ayudar presuroso, seguía nuestra charla y planificación.

Hoy la recuerdo nítidamente en aquel día y en todo lo que ella empujaba para que el TyA fuese una verdadera red internacional, para que la red mantenga aquello que nos distingue a partir de la Orientación lacaniana, para que el trabajo del Campo Freudiano no se superponga con el trabajo de las Escuelas, etc, etc.

Al otro día, sentada en la esquina de la Rue Vavin y Notre Dame des Champs, nos volvimos a encontrar para la reunión que teníamos pactada. Volvimos a repasar cada detalle. La tengo presente en esos días y en los años que me tocó compartir el trabajo con ella, especialmente por el TyA. Antes y después del 2002, en diferentes países como Francia, Bélgica, Argentina y Brasil. Siempre presta a imprimirle ese impulso y esa orientación a la labor. La energía de Judith y su orientación hoy están vivas en cada paso que en el TyA se da y especialmente para mí como una enseñanza grabada.