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La Escuela
Escuela de la Orientación Lacaniana

A Judith
Esthela Solano-Suárez

¡No hay en todo el mundo una mujer como ésta, a la vez tan bella y tan prudente! Libro de Judith, 11, 20

La pena por tu pérdida me ha impuesto un tiempo de silencio. Tiempo quizá necesario para darle un lugar a lo inadmisible o más bien para admitir el hueco, el vacío, el efecto de agujero, abierto por la muerte de un ser querido.

No puedo decirlo más que diciéndotelo. Que tú seas hoy el lugar al que me dirijo convierte en más íntima para mí tu presencia y me permite hablar del dolor de tu ausencia. Me gusta leer todos estos textos escritos por colegas celebrando tu memoria, esas elegías, cantando tus múltiples cualidades, delineadas por cada pluma con precisión y sensibilidad. Todos reconocemos tu valor, tu determinación, tu generosidad, tu deseo decidido, al mismo tiempo que tu escucha atenta, tu delicada manera de reconocer en cada uno su singularidad, tu perseverancia y tu indomable obstinación. Todas estas cualidades puestas al servicio de la causa analítica nos hacían sentir que la vida no tiene valor más que a condición de arriesgarla. La fatiga y la impotencia no formaban parte de tu haber. Tú ibas sin perder nunca tu sonrisa, la elegancia de tus gestos y tu belleza radiante. Sin ninguna duda le has dado vida a tu nombre bíblico: tu Holofernes era siempre el obstáculo a vencer con miras a la reconquista del Campo freudiano.

Yo sé que he perdido al perderte. Y por qué es contigo con quien he perdido un poco de la inconsciencia de mi finitud, verdad inadmisible para el inconsciente. Me falta por saber eso que perdiéndote he perdido. Un objeto, ciertamente, encarnado por tu voz y tu mirada. Ese objeto que yo había colocado en ti, es el agalma del deseo. Me hacía amar en ti lo que yo encontraba vivo, en ti, del deseo de Lacan.

Permanecerán aquí en la tierra, entre otros, los efectos de tu acción por la extensión del discurso analítico en el mundo. Tú has sembrado sin descanso los cuatro puntos del planeta, de manera que podemos decirte hoy con Rilke:
Combien de grains ailés de l'avenir
qui, transportés au gré de la tempête,
un tendre jour de fête
verront leur floraison t'appartenir.

 
Traducción, Fe Lacruz
NT: En la edición castellana: Vergeles; poema XXXIV, ediciones de La Mirándola:
Cuánta semilla alada del futuro
que llevada al azar de la tormenta,
un dulce día de fiesta
verá como su flor te pertenece.