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La Escuela
Asamblea y Congresos Ordinarios

XXVI Congreso Ordinario de la EOL
 

Palabras del Presidenta saliente, Fabián Naparstek
2 de diciembre de 2016

Discurso del Presidente saliente

Miraba el mar frente a un gran ventanal. Era muy temprano, un día de principios de octubre, y la playa estaba vacía con un mar calmo. Había prometido tres días, al menos tres días, de hiper desconexión. Eran unos días antes del gran evento. Obviamente que los whats apps caían uno tras otro, yo solo relojeaba – como se suele decir – y miraba el paisaje. Hasta que uno de ellos llamó mi atención. Comenzaba con una palabra en idish. Suelo molestar a algunos colegas con esos significantes sueltos que me restan de la infancia cuando la cosa se pone un poco aburrida o demasiado densa o quizá angustiante. Pero en esta ocasión solo pensé: si es en idish es grave !!!!! Era Ricardo Seldes, que bastante inquieto, quería que yo responda y siempre se las arregla para que lo haga. Miquel Bassols no viene !! no viene a las jornadas. Un Whats app de Miquel me lo anunciaba un rato antes, pero no estaba escrito en idish y yo había seguido mirando el mar. Como decirles que mi hiper desconexión cesó al instante y que los 360 kilometros que hice tras cartón fueron a manos libres, hablando ininterrumpidamente a Buenos Aires, España, Brasil, etc. Hace poco me llegaron unas fotos, que no eran exactamente las de unas vacaciones, sino las de las infracciones en la ruta, que me hicieron acordar de esa pequeña escapada de hiper desconexión.

Lo menos que puedo decirles es que la presidencia de la EOL es un tanto intensa. También recordaba que en mi discurso de asunción he planteado que en la Escuela hay que pagar una libra de carne. Pero, cuando se paga, siempre es diferente de lo que se imagina previamente.

Pues bien, no voy a repetir en este discurso lo que ya escribí para el informe de la asamblea, donde figura más detalladamente la intensidad de la que les hablo, de un trabajo vivo del Consejo que me tocó presidir.

En mi discurso de asunción les decía que Estar en el Consejo es una práctica. Es la práctica de la argumentación analítica frente a cada decisión. Les recordaba a ustedes en aquella ocasión que Jacques –Alain Miller las distingue: Está el discurso de nosotros y ellos (amigos-enemigos) que intensifica la alienación al ideal y por el contrario el que re envía a cada uno de los miembros a su propia soledad y la relación de esa soledad con el ideal.

Me voy convencido que en cada uno anida la tentación de resolver cada situación bajo el discurso delnosotros y ellos – y nadie, pero absolutamente nadie, está exento -. Al menos, el nosotros y ellos es más simple, más claro y nos ahorra el trabajo de la argumentación analítica. Como presidente mantuve mi propio desvelo por provocar esa conversación donde se hace surgir de cada quien la argumentación analítica que sostenga cada decisión. Ninguna máxima o ley se puede sostener hasta el extremo, todo puede ser re discutido, depende la ocasión.

Por otro lado, y como lo digo en el informe para esta asamblea he insistido junto con el consejo en abordar la tensión entre un trabajo hacia afuera y otro en intensión que provoque una elaboración colectiva entre los miembros de la Escuela. Lo cual, permite barajar en cada ocasión cartas diferentes. Estoy convencido también, que mientras más barajamos esas cartas y si cada vez volvemos repartir los naipes de manera diferente, más viva está la Escuela.

En esa vía, nos hemos propuesto - así lo dije también en mi discurso de asunción - re definir y vivificar nuestros conceptos a partir de la última enseñanza de Lacan. No solo abordar la última enseñanza, sino la manera en que pensamos cada uno de los conceptos del Lacan Clásico a partir de la ultimísima enseñanza. En este punto también anida la tentación. Sería bueno que la distinción entre una última enseñanza y una enseñanza clásica no se ponga al servicio del discurso del nosotros y ellos. Para ello, hace falta continuar con un trabajo de elaboración propio de Escuela y habrá que buscar en cada ocasión las herramientas para ir contra dicha tentación. Pero también Millernos desafió a bien decir la práctica clínica que llevamos adelante hoy. Todo eso supone un trabajo de Escuela y la conversación clínica que hemos propuesto en conjunto con el directorio y de la cual pensamos hacer una serie, se inscribe como un instrumento más – entre otros - para ello.

En fin, ya hablé bastante este año, solo me resta agradecer, quiero agradecer a cada uno de los que acompañaron el trabajo que se viene realizando desde hace tiempo. A los directorios con los que compartí este consejo y del cual hoy salgo. A Daniel Millas y Silvia Baudini, dos directores con los que tuve el gusto de trabajar desde el consejo. A los directorios de cada una de las secciones de la escuela con quienes hemos trabajado codo a codo. Al directorio actual: Patricia Moraga, Carlos Rossi, Elsa Maluenda y Andrea Zelaya.Con cada uno tuve la oportunidad de verificar como ponen su libra de carne – más allá de la buena onda -. A Luis Tudanca; partenaire permanente de este año de trabajo. Con él mantuvimos un lazo de trabajo muy fuerte y debo decir que es un tipo que no tiene pulgas. Verdaderamente hemos podido establecer un diálogo argumentado del cual me llevo un gran aprendizaje. Todos ellos se cargaron la mudanza al hombro y sin embargo no perdieron de vista que además de vestir las paredes y las aulas había que darle vida a la Escuela.

Ricardo Seldes ha sido también un partenairepermanente. Alguien que ha aceptado organizar las jornadas y que ha podido transmitir a otros que lo acompañaron un saber hacer que verdaderamente no deja de sorprenderme. Muchas gracias Ricardo, Alejandro, Celeste y todo el equipo de jornadas que son muchos. Han llevado adelante una tarea no fácil y también aceptaron mis cuestionamientos permanentes para que juntos hagamos de las jornadas un acontecimiento de Escuela.

Quiero agradecer también a mis colegas del Consejo. A aquellos que estuvieron en la primera etapa: Gerardo Maeso, Flory Kruger, Ana Ruth Najles y Luis Salamone. A los que salen hoy conmigo del Consejo: María Leonor Solimano, Hilda Vittar y Silvia Salman. Entramos juntos y salimos juntos. Una experiencia fantástica con ustedes. A los que se quedan: Osvaldo Delgado, Aníbal Leserre, Gustavo Stiglitz y Leonardo Gorostiza. Plena confianza con ellos de verlos trabajar desde adentro. A Irene Kuperwajs que con su presencia silenciosa tomaba actas mordiéndose los labios por querer decir algo.

Dos últimos agradecimientos: el primero es para ellos que no están acá, pero me acompañan, me soportan y ya no me creen más. Saben perfectamente que no hay hiper desconexión posible, aunque se los diga en cualquier idioma.

Finalmente, para ustedes: no puedo menos que agradecerles a todos y a cada uno de ustedes por la confianza que me dieron. Muchas gracias.

Fabián Naparstek

 

Entrega de un obsequio del Presidente saliente al Presidente entrante:
En la Odisea se relata que cuando Ulises arribó a la isla de Eolia fue recibido por Eolo cordialmente. El relato también cuenta que permaneció un mes a su lado. Al partir, Eolo le entregó a Ulises una antigua vasija para vinos en la cual estaban encerrados todos los vientos excepto uno, el que debía llevarlo directamente a Ítaca. Pero mientras Ulises dormía, sus compañeros abrieron la antigua vasija creyendo que estaba lleno de vino, y los vientos se escaparon, desencadenando la peor de las tempestades.

Estoy seguro que Gustavo y el consejo que lo acompañe van a saber llevar de la buena manera la vasija de los vientos, ponerlos a resguardo de quien quiera confundirlo con las bondades de un vino embriagador. Va a saber velar por cada viento que sopla en la EOL, distinguir uno de otro, sea una brizna o un viento fuerte. Van a saber también que no conviene embrollar un viento con otro, que no conviene sacarlos todos juntos, para que se enreden en la confusión de la tempestad que hacen perder la orientación. En fin, siempre está la tentación de confundir el viento con el vino.


(Fabián Naparstek entrega a Gustavo Stiglitz una vieja vasija para vinos)