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La Escuela
Asamblea y Congresos Ordinarios

19 de marzo de 2010
Palabras dichas por Ernesto Sinatra con motivo de su asunción como Director de la EOL

Estimados amigos: hoy asumo ante ustedes –y para ustedes– la Dirección de la EOL por los dos próximos años. Es un gusto y una alegría personal compartir con cada uno de ustedes esta función, cuyos semblantes soy supuesto encarnar desde este momento…‘Encarnar los semblantes que denotan una función’, ¡eso suena muy bien! sólo que da cuenta de un problema: no es posible saber con anticipación cuáles son los que conviene emplear –es lo que llamamos: el fracaso de la prevención–, aunque siempre será sencillo a posteriori saber cuáles eran los necesarios –es decir, una vez realizado el acto se acumula saber sobre él, explicando su éxito o –sobre todo– las razones de un fracaso (el famoso: "¡te lo dije!: ¡no era esto sino aquello lo que tenías que hacer!" dicho siempre tras bambalinas por el partenaire de turno, aunque éste sea intra-psíquico: el reconocido super-yo). Para evitar ese riesgo (no sólo el de quedar aislado con la conciencia moral, sino su desinencia preferida: el hablar solo), supongo que para evitar el monólogo, al Director lo acompañan en su gestión otros partenaires, quienes también encarnan variadas funciones: en este caso lo harán Inés Sotelo en Biblioteca; Pablo Russo en Carteles; Debora Nitzcaner en Secretaría y Celeste Vignal en Tesorería. Quiero agradecer aquí y ahora la favorable disposición de Oscar Zack y su equipo: Blanca Sánchez, Deborah Fleischer, Fernando Vitale y Daniel Millas para propiciar la permutación.

También colaborarán Carlos Rossi a cargo de la Comisión de Internet (EOL- Postal; pág. Web; Gacetilla Flash); Clarisa Kicillof y Guillermo López como responsables de Prensa y Difusión; Fernando Vitale, a cargo de Virtualia, (nuestra Revista digital). Gabriela Camaly, Secretaria Adjunta, es la responsable de la Dirección de El Caldero de la Escuela –aquí hablo en presente, ya que gracias a su empeño y el de su equipo contaremos con un ejemplar del Caldero antes del Congreso de la AMP (en abril próximo). Angélica Marchesini quedará a cargo de la Colección de Orientación Lacaniana, con su adjunto: Luis Salamone.

De cada uno de ellos espero un diálogo orientado en la diversidad y concentrado en un objetivo común: promover la existencia del psicoanálisis de la Orientación Lacaniana a través de la EOL.

Para ello cuento además –y muy especialmente- con el asesoramiento del Consejo Estatutario, pero no menos con cada uno de ustedes, ya que es tiempo de cambios en la AMP y los mismos son vectorizados por la Escuela Una, tal como Eric Laurent y Leonardo Gorostiza (actual y próximo presidente de la AMP -respectivamente-) nos han hecho saber en sus alocuciones recientes, orientadas rumbo al próximo Congreso de la AMP en abril próximo en París.

Con esta orientación han sido armadas las Noches de la Escuela, las que –así lo espero- serán apasionantes. En primer lugar, volveremos a las Noches Clínicas, para retomar el espíritu que animó el inicio de la Escuela: dos presentaciones por reunión con una coordinación ágil, dinámica, que apuntará a extraer lo vivo, pero no menos problemático, que plantea lo real de la experiencia analítica a sus practicantes. Gerardo Arenas, Claudio Godoy y Aníbal Leserre serán los responsables.

También contaremos nuevamente con las Noches de la orientacion lacaniana, nuestro verdadero 'hueso' epistémico. Esta vez, lo haremos a partir del Curso de Jacques-Alain Miller: 'El partenaire-sintoma', enfatizando lo que para cada uno de los invitados resonó de su lectura. Priorizamos, de ese modo, los efectos de formación en cada uno. Silvia Baudini, Silvia Ons y Fabián Schejtman coordinarán las noches.

Hace un tiempo aprendí de Jean-Claude Millner la diferencia entre forma asociativa y discurso: la forma asociativa-Escuela de la Orientación Lacaniana podría perdurar, pero vaciada de la potencia del discurso que la hizo nacer; por ello la insistencia de Jacques Lacan en hacer existir el psicoanálisis más allá del confort de los analistas y la actual de Jacques-Alain Miller en empujar a cada analista a que dé cuenta de la relación que mantiene con su inconsciente.

En consonancia con ello, en su discurso de candidatura para la función de Delegado General en Roma –hace ya cuatro años- Eric Laurent situó el conjunto de problemas que afectaban en la ocasión a nuestras Escuelas a partir de dos ítems: 1) la existencia de un real en juego en la formación del analista; 2) la transmisión del discurso analítico en la civilización. A continuación hizo referencia a la necesidad de una ‘renovación generacional’, a partir de los siguientes rasgos:
- Confianza en los jóvenes
- Desplazamiento del peso gerontocrático
- Creación de nuevos vínculos de trabajo más allá de los ritos establecidos
- Reducción de los semblantes

Se promovía así –hace ya cuatro años- la incorporación de los jóvenes analistas en el psicoanálisis aplicado a la terapéutica. En consonancia con ello, la actual convocatoria a los ‘recién llegados’ propiciada por Jacques-Alain Miller agitó en mí tales palabras de Laurent y un recuerdo (que me ha sido evocado gracias a una intervención de Pablo Russo en una Noche de Cine en la EOL).

Hace ya dieciocho años, en la resolución de los debates del ‘Movimiento hacia la Escuela’, cuando se trataba de decidir su fundación se produjo un momento de impasse en la discusión. Se vacilaba en torno del momento de concluir: algunos de los integrantes del llamado ‘grupo de los 21’[1] discutía entre sí blandiendo argumentos y contra-argumentos que transportaban tanto el deseo de fundar en conjunto una Escuela -Una-, como también el deseo contrario, animado por enconos y antagonismos históricos que diferenciaban a cada uno según el grupo analítico al que pertenecía. La desconfianza hacia el semejante prevalecía y se le pedían al otro garantías de su proceder futuro. Pensé en aquel momento que parecía que cada uno confiaba sólo en sí mismo y en sus ‘dobles narcisistas’: es decir, en los que pertenecían a su mismo grupo. Ya había fracasado el tiempo de las alianzas en el que algunos -grupos- habían intentado la formación de una Escuela negociando con algunos a espaldas de otros. Pero en ese momento, todos estábamos en el Campo Freudiano: mezclados unos y otros. Con una inicial dificultad, tembloroso, pero con energía, intervine para proponer que ya no era tiempo de pedirle garantías al Otro sino de ofrecerlas nosotros; recordando –con Marcel Mauss- que la aporía de las garantías ofrecidas es que obligan a quienes la reciben a una contra-presentación.

Poco después, gracias a la intervención decidida de otros colegas, con la confianza de muchos, todos mezclados, se decidió la fundación de la EOL. Allí, EROS pudo más que TANATOS. La confianza, entonces, primó.

Para esa misma época había participado de un proyecto inusual. Dos integrantes de grupos "antagónicos" –según se los denominaba– más un independiente, nos encontramos por sugerencia de Jacques-Alain Miller quien confió en nosotros para intentar lo que hasta el momento parecía imposible: a partir de la experiencia obtenida en nuestros grupos de origen, conformar un agrupamiento trans-grupal –en nombre, ahora, de la Escuela en formación- y en la perspectiva del Instituto del Campo Freudiano. Ese proyecto lleva ya 18 años y es una red Internacional: TYA. El entusiasmo nos anudó en un lazo amistoso a partir de una transferencia de trabajo: la confianza –nuevamente– balizó aquel encuentro.

Esos dos acontecimientos marcaron mi vida, ya que allí no sólo enmarcaron mi pertenencia a la Escuela sino mi compromiso decidido con la orientación lacaniana. Allí también aprendí que la confianza es el elemento esencial para construir el lazo asociativo, como asimismo que ella no puede imponerse; ya que confianza y desconfianza son efectos subjetivos, respuestas de cada uno a lo que supone le viene del Otro.

Hace tiempo me referí a una amistad diferente como un modo de designar el lazo particular que soñaba entre los integrantes de nuestra comunidad; así me interrogaba si podríamos considerar a la Escuela de Lacan como una comunidad de amigos, no a partir de un pacto establecido a partir de una conveniencia social, sino de un amistoso respeto por lo heteros, por las diferencias ineliminables que hay en cada uno, para intentar -como decía el Dr. Lacan- pensar cada uno contra sí mismo con los otros. Para esa amistad diferente supuse una condición: el vaciado del goce del Otro en cada Uno (es decir, vaciar el peso de los fantasmas); así la extimidad surge como estructurante de la subjetividad. Estaba intentando nombrar el efecto anti-segregativo causado por la deflación del Otro en Uno.

Me doy cuenta ahora, de que en ese momento estaba hablando desde mí, desde lo que se estaba produciendo en mi propio análisis como un efecto mayor. Pero aun así, años después, hoy me sigue gustando esa utópica definición de amistad y pretendo emplearla en esta gestión. Por ello los invito a compartirla con nosotros durante este período.

Mis amigos: muchas gracias.

Ernesto Sinatra
19-03-2010

 
Notas
1- Representantes de los diferentes grupos psicoanalíticos del Campo Freudiano en la Argentina, reunidos para formar la Escuela.