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La Escuela
Asamblea y Congresos Ordinarios

19 de marzo de 2010
Palabras de Dudy Bleger con motivo de su cierre como Presidente de la EOL 2009-2010

Pensé mucho en cómo transmitir lo que pasa en un Consejo en un año de presidencia.

Cuando hice el listado de temas para el informe de la Asamblea y revisé las actas de cada orden del día, y de cada encuentro que hicimos durante el año, me decepcioné. Parecía, en una primera impresión, haber tratado asuntos nimios, detalles finos, quizás minucias. Pero ya sabemos la importancia del pequeño detalle. Cuando escribí el informe para la Asamblea, esa impresión se fue disipando. Pude darme cuenta -entonces- de que lo más difícil radicaba en transmitir lo que uno hace en el Consejo y de qué nos ocupamos durante un año.

El año empezó lentamente. Pensamos poner en marcha las noches del Consejo y las del Pase. Y así lo hicimos. Luego vino el invierno con la gripe A, la Escuela cerrada, y entonces ya no era lentitud sino letargo, y es en el momento en que se reconfiguraron los eventos, que comenzó la prisa por preparar la loca semana de Bs. As. Cuando todo terminó a inicios de diciembre, y todo hacía pensar en un merecido descanso, los fuertes ecos de la preparación del Congreso en París con los Debates de Escuela, hizo que se renovara, pero ya de una manera virtual, nuestra relación al trabajo.

Así fue la temporalidad 2009 e inicios del 2010.

El año estuvo enmarcado por dos grandes referencias en la política de las Escuelas: al inicio bajo la influencia del curso "Cosas de finura" de J.-A. Miller, y transcurriendo el año, los "Journal des Journées" presentes hasta la actualidad, mechados sobre fin de año con la aparición del twitteo. "Cosas de finura" era un llamado a las Escuelas de la AMP a poner el énfasis en el psicoanálisis puro: la formación del analista, su análisis, su control. En principio podíamos interpretar que este supuesto retorno al psicoanálisis puro se inclinaba hacia un "cierre". Sobre el final del año y en vísperas de las Jornadas de la ECF, muy pegadas a nuestro BAL, una "apertura", una mirada amplia pero siempre signada por nuestra formación. ¿Podríamos acaso interpretar que la segunda versión vino a cambiar la primera? ¿Que lo primero que pudo interpretarse como un cierre devino después una apertura? Sin duda, no fue así.

La programación de las Jornadas mismas de la EOL lo muestra. Fue una programación basada en el psicoanálisis puro, con una mesa de AE, una de AME que se interrogaron sobre la formación del analista, otra de los destinos de los ex AE, y una mesa sobre el Control donde los expositores mostraron los distintos impasses de su práctica. Pero todas las exposiciones tuvieron la particularidad de poner el acento en la enunciación del sujeto. Es decir, tuvieron una modalidad más testimonial.

Con el inicio del año, entonces, con el énfasis puesto en el psicoanálisis puro y en la formación del analista, el BAL y particularmente sus Jornadas apuntaron a lo mismo: la formación del analista con el acento puesto en su enunciación. Era la misma versión tanto en la propuesta inicial como en la del final, sólo que el humor y la chispa de esas ponencias, mostrando desde un lapsus a un síntoma, permitieron ver el des-acartonamiento en la formación del analista. Pero… ¡atención!, no hay duda que para que esto se produzca el expositor debe haber dado sus vueltas en su formación para realizar ponencias con tanta fluidez. Deseo recordar lo que escribí hace un tiempo sobre estas Jornadas: "En cierta forma fue un encuentro inolvidable y creo que irrepetible. Habrá que cuidar en los sucesivos encuentros, que el expositor no se encuentre empujado a redoblar su enunciación para lograr un éxito similar. De eso habrá que cuidarse"[1].

Quiero destacar dos cuestiones sobre lo que considero lo más relevante de este año.

Una es sobre la experiencia de Admisión. Quiero transmitirles un breve comentario que realicé en tanto presidente, para el dossier que se presentó, como se estila cada año, en la reunión del "Consejo AMP en Paris". Es un documento que plasma las cuestiones de cada Escuela y su relación a la Escuela Una. El título de este año fue: "Nueva política lacaniana". Puse el énfasis en la experiencia particular de la admisión en nuestra Escuela en este año, tomando en consideración que la EOL tiene la singularidad de recibir cada año muchos pedidos de entrada. Lo que quise transmitir en esas líneas, es que cuando la Comisión ad-hoc quiso interpretar en la selección final el listado que tenía entre sus manos, no fue posible. No podíamos decir: entraron jóvenes, o gente muy formada, etc. Y es en esta dificultad de interpretar el listado, donde radicó justamente el éxito de esta experiencia. Al menos por este año. Si hubiéramos podido interpretar en esta ocasión, hubiese sido o bien para verificar la inercia del grupo admisor y sus impasses, o bien porque hubiera habido un cálculo sobre el tipo de candidato que interesaba a nuestra Escuela.

La segunda cuestión que quiero destacar es el inicio de la publicación on line de "El Debate de la Escuela Una". Esta publicación, que tuvo en su origen la finalidad de mostrar las contribuciones de miembros de distintas Escuelas, con sus dificultades y sus impasses, mostró bajo la forma testimonial adonde aprieta el zapato. Parece ser en el debate actual moneda corriente, porque el testimonio fue un término que siempre fue privativo del AE.

Con el inicio del año el "Debate de la Escuela Una en la EOL" es sin duda un lugar posible para iniciar la apertura al debate abierto en la EOL. Es un medio para transmitir dónde radican nuestras dificultades. Espero que lo podamos usar como una verdadera carta abierta, sin regulaciones ni controles. Es nuestra oportunidad. Sin duda esta publicación, que se inició en mi presidencia, traspasa los tiempos de mi función. No solo nosotros estamos deseosos de escucharnos. Sin duda las Escuelas de la AMP también lo están. El debate en primera persona donde cada uno puede decir hoy donde la cosa no va, tendrá sin duda la utilidad de permitir después del Congreso una reconfiguración en la política lacaniana.

Unas palabras sobre el Consejo. Él debe interpretar la Escuela. Al menos eso sería lo esperable. Lo haría mejor sin duda si sabe algo sobre su síntoma y mejor aún si sabe lidiar con él. Pero atención, la Escuela sin duda interpreta al Consejo y eso resulta lo más opaco al propio funcionamiento de su trabajo. Se trata de una cara de la autoridad que sólo funciona bien bajo la forma de hacerse dúctil al otro. Debo destacar que el Consejo al cual pertenezco se mantiene activo, atento a nuestros tiempos, tratando de reorientarse de manera permanente sobre qué cuestiones privilegiar y por dónde continuar. Conserva la capacidad de sorprenderse y de sorprender. Agradezco haber compartido con ellos esta experiencia. Fue un ejercicio cotidiano de mantener este lazo social.

Unas palabras para Diana Dukelsky. Por un lado agradecerle las actas que ella tomó en cada reunión del Consejo. Por otro, como tantas veces se lo hice saber, mi curiosidad de su posición de escucha y de su silencio obligado que, sin duda para mí, fue el SsS del Consejo. Seguramente ella nos podría interpretar.

Haber sido presidente de la Escuela por un año, tal como lo indican los estatutos parece un tiempo justo. Alguien sabiamente inventó que la presidencia dura ese tiempo. Es el tiempo de despedirme de la función. Mi presencia por un año más en el Consejo me permitirá seguramente pensar, sin tanta prisa y con un poco más de distancia, sobre el modo en que presidí la Escuela. Espero saber si mi paso por esta función produjo algún efecto en ella, pero también será bueno para mí poder corroborar una vez más cómo la Escuela me interpela.

Gracias,

Dudy Bleger
19 de marzo 2010

 
Notas
1- Reunión del Consejo de la AMP. Documento de trabajo para la AMP. Nueva política lacaniana. Paris 30 y 31 enero 2010. Contribución de los presidentes de las Escuelas de la AMP.