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NOCHES EN LA ESCUELA
Directorio
 

7 de Noviembre de 2012 | 21:00 hs.
Noches de la Orientación Lacaniana
Tercera Noche del Directorio

Reseña de María Eugenia Cora
Paula Szabo

Reseña tercera noche del Directorio

Presentación de casos: Olga González de Molina y Adrián Scheinkestel
Comentarios de los casos: Silvia Baudini y Marcelo Marotta
Coordinación: Gabriela Camaly

El pasado 7 de noviembre, en un día caluroso y complicado en la ciudad por los cortes de luz en diferentes barrios porteños, se llevó a cabo la Tercera Noche del Directorio y última del año -la Noche Clínica-, dándose lugar una animada conversación en la que participaron numerosos colegas que llegaron a la cita movidos por el interés sostenido que provocó la serie de estas noches.

En la apertura de la noche, Gabriela Camaly señaló un hecho inédito producido durante este año. Por un lado, la modalidad de trabajo de no definir de antemano sino a posteriori de cada actividad y por la lectura de sus efectos, las Noches del Directorio que vendrían; y por el otro, el hecho de que en diferentes espacios de la Escuela se pusieran al trabajo las elaboraciones de J.-A. Miller en el curso Sutilezas analíticas, produjo un efecto de conversación y de elaboración que atravesó diferentes espacios de la escuela y que se sostuvo a lo largo de todo el año. Agregó que podemos decir ahora que fue también, y sin que pudiésemos calcularlo, un trabajo "Hacia las Jornadas Anuales de la EOL", cuyo tema La clínica de lo singular frente a la epidemia de las clasificaciones, toma de manera central los conceptos de singularidad y de sinthome, y sus consecuencias para la práctica analítica.

Recordemos que la primera de estas noches llevó por título "La clínica no es el psicoanálisis". Allí, se destacó la posición del analista lacaniano orientado por lo singular versus el empuje clasificatorio. Y se remarcó la pregunta por la incidencia de la última enseñanza de Lacan sobre la práctica actual. Siguiendo esta línea de elaboración, en la segunda noche se trabajó "La interpretación del analista en la perspectiva del sinthome".

En ésta, la tercera, se pudo escuchar -por el modo de presentación y lo vivo de los casos- cómo se puso en juego bajo transferencia el efecto de la práctica orientada por lo singular.

Fue una presentación que contó con dos casos y dos comentarios, generando un animado y entusiasta debate que recorrió las diversas aristas de la pregunta formulada por J.-A. Miller en el curso "Sutilezas analíticas": "¿De qué está hecho el psicoanálisis?", sobre el trayecto que va de la teoría a la experiencia y su reverso, y enfatizando que hay siempre una hiancia entre estos términos.

El caso presentado por Olga Molina -"Una lengua privada"- fue comentado por Silvia Baudini, cuyo texto lo tituló "Clínica diferencial", dando especial relevancia a la precisión del síntoma como afección del cuerpo. Se enfatizó la singularidad del caso a partir del axioma lacaniano "todo el mundo es loco" y se pudo ubicar la solución irónica como recurso que hace lazo.

El caso presentado por Adrián Scheinkestel -"El abismo de lo singular"- fue comentado por Marcelo Marotta con el texto que tituló "Lo que el abismo me suscita". Tanto el caso clínico como su comentario permitieron ubicar cómo, si el inconsciente lleva al plano de las identificaciones, la interpretación del analista va en sentido contrario. La misma aleja al sujeto del delirio edípico dando lugar a un nuevo delirio discursivo. Así Marota ubicó que el inconsciente transferencial es el que despierta el "delirio de homosexualidad" en un sujeto que consulta empujado por la demanda de su mujer y la inminencia de un trabamiento de fertilización.

En los dos casos resultó central la cuestión del abismo, en uno, a nivel de la relación con el lenguaje, ya sea entre una palabra y otra, ya sea entre el goce y el sentido. En ambos casos se pusieron de relieve las intervenciones de los analistas y los efectos a partir de allí.

En el caso de Olga Molina la solución se presenta por la vía de la ironía, hay un uso singular de la ironía en el sujeto. Daniel Millas ubicó allí lo que este caso enseña: el tratamiento del abismo entre una palabra y otra, con recursos.

Gerardo Arenas retomó el planteo de lo singular formulando la pregunta respecto de dónde situar la singularidad del caso, en cada caso. ¿Qué criterio utilizamos para decir "he ahí lo singular del caso"? Ubicar la singularidad resulta una apuesta ahí donde hay un sujeto llamado por lo común. Se deben crear, cada vez, las condiciones de lo inesperado.

Adrián Scheinkestel respondió a la pregunta sobre cómo ubicar la singularidad del caso al localizar la diferencia entre la articulación del relato de su novela familiar, por un lado, y la entrada en el delirio de elaboración del análisis en torno a un enigma respecto de la sexualidad y del goce, por el otro. Situó así la experiencia del análisis cómo una apuesta.

Olga Molina planteó una respuesta ubicando lo singular del caso presentado en la creatividad desarrollada por el sujeto y el tratamiento de los objetos producidos. Se sitúa también un modo de tratamiento del goce en el ejercicio de cierto "mutismo", cuya función priva al Otro de la palabra.

Raquel Vargas planteó la pregunta respecto de cómo el modo de goce de cada sujeto permite o no el establecimiento del lazo con el otro. En este sentido, lo singular se confronta con el nivel de las demandas a las que el sujeto se enfrenta. Enfatizó además la importancia de ubicar las coordenadas de la demanda de análisis en el momento en el cual el modo de goce hace obstáculo al lazo con el otro.

Respecto de la clínica de lo singular frente a la epidemia de las clasificaciones, tema de las próximas Jornadas Anuales de la Escuela, Hugo Freda ubicó que la clínica clasificatoria es también la nuestra: neurosis, psicosis, perversión. Lo singular no es lo que viene como respuesta a la clasificación; lo singular es algo diferente a todo, se trataría de una "clínica del invento", en tanto lo singular se impone a la clínica.

Marina Recalde distinguió la singularidad al final de un análisis y el modo de goce singular de cada quién, la satisfacción. Silvia Baudini acentuó el armado de un cuerpo y la prueba de la singularidad en la satisfacción que se produce.

Como conclusión última de la noche, en la conversación entre los presentes, se retomó la articulación entre el modo de goce de cada uno y el lazo. Se plantea que si bien en el catálogo de las pulsiones no hay muchos modos de gozar, lo singular implica también el modo particular de gozar de cada quien en el lazo con el Otro sexo.

Fue una intensa noche de trabajo de Escuela, en la que se sostuvo la pregunta inicial: "¿De qué está hecho el psicoanálisis?", dando muestras -en la conversación misma- de que es sobre el trayecto que va de la teoría a la experiencia, y de ésta a lo epistémico, que se mantiene abierta la posibilidad de la invención, siempre singular, soportando la hiancia entre estos términos.


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